¡El
pasado 16 de octubre llevamos a cabo una cena para celebrar la permanencia
de nuestra patrulla Búhos y su próxima entrada al nuevo milenio
que se avecina!
Por
si no lo sabías, de las cinco patrullas que conforman actualmente
la Tropa Roland Philipps, la Búhos es la más antigua, ya que cuando
ésta se fundó, sólo habían otras dos patrullas, Garzas y Jaguares,
las cuales no duraron mucho tiempo. Esto ocurrió hace ya casi 65 años,
por allá de 1935. Parece increíble que el impulso que le imprimieron
sus fundadores siga presente hoy en día. Y es que aunque algunos de
ellos ya no nos acompañan en persona, estamos seguros de que su espíritu
siempre está presente; sobre todo en aquellas noches de campamento
que compartimos alrededor de una acogedora fogata rodeados de nuestros
hermanos Scouts. Entre ellos cabe mencionar a Enrique de la Parra
y Guillermo P. Olagaray, quienes en este orden fueron los primeros
Guías de la patrulla.

Para
esta cena logramos conjuntar Búhos de varias generaciones y entre
las anécdotas más sobresalientes que de ella surgieron cabe resaltar
la intervención del siempre épico Germán Olagaray, quien antes de
fundar la Rinos fue subguía de su primo Guillermo en la Búhos. Pues
resulta que en esta ocasión, no conforme con recapitular con sorprendente
detalle eventos, nombres y fechas que datan de la prehistoria, se
aventó la puntada de entonarnos una canción que él mismo compuso para
la patrulla cuando tenía 16 años. ¡Ah! y por si fuera poco, incluso
recordó que ello fue en parte porque andaba inspirado luego de haber
leído la novela de Tarzán.
¿Como
vez? Por cierto, si por morbo, interés antropológico o por simple
curiosidad estás interesado en oír la grabación que realizamos de
tal suceso, sólo ponte en contacto, y por una "módica" te
haremos llegar a tu domicilio una copia del sencillo en cd o cassete.
Y si nó, igual y hasta gratis, te la tarareamos. Aunque bueno, si
así lo amerita la demanda igual y hasta subimos el "sound track"
a la página.
Así
pues, como les iba diciendo, después de esto pasamos a ulular y jambar
hasta hartarnos, pues había comida y bebida para que quien quisiera
pudiera repetir (dobletear) y pues como era lógico, no pocos desaprovechamos
tal oportunidad. ¿Qué por qué ocurrió esto? Creo que no es momento
conveniente para exponerlo... En fin, una vez saciada la molleja,
nos dispusimos a ver la premier de un fabuloso video que realizamos
expresamente para tal ocasión y en el que aparecen fotografías de
varias épocas de la patrulla, desde las todavía en blanco y negro
en que aparecen por ahí León y su camarilla hasta los tiempos más
actuales. Intercaladas, tambien pudimos apreciar espectaculares fotos
de Búhos silvestres, siempre con un fondo sonoro de fabulosas melodías
scouts entonadas por el polifacético y controvertido coro Búho de
la Narvarte.
Bien,
para concluir cabe señalar que después de estas gratas sorpresas nuestra
alegre velada prosiguió en un tono más relajado, tan relajado que
quizá por ello siguieron otras sorpresitas, que aunque poco menos
gratas, dignas de recordar por algún tiempo. Resultó que algún mochuelo
algo sagaz aprovechó la ocasión para pasar inadvertido paladeando,
por no decir empinando, la abundante cosecha de sangre de ratón, coagulación
1996. Así pues, ya hasta bien entrada la fría madrugada otoñal nos
percatamos que andaba totalmente empapado y cubierto únicamente con
una banderola que habíamos dispuesto para la decoración. El caso es
que por una causa que hasta ahora desconozco decidió aventarse a la
alberca con la única ropa que tenía. Por supuesto que después no faltaron
los tradicionales latigazos a quien se resistía a recibir su correspondiente
cabus que según algunos ameritaba la ocasión y algunas otras ocurrencias
que fueron fluyendo en el devenir de los acontecimientos y al calor
de ... En fin, tal parece que este tipo de situaciones no podían faltar
en un evento de tal magnitud, sobretodo si es que se quiere seguir
acumulando anécdotas a nuestro ya de por sí truculento nocturnario
Búho.
Redactó: Armando Rincón