César
Macazaga nace a finales de 1926 e ingresa al movimiento scout a los
8 años de edad en el año de 1935. Rafael Ulibarri al frente del Clan
del VII y quien vivía frente a su casa, invita a César y a su hermano
José María Macazaga a formar parte de la hasta hoy casi desconocida
primera Manada del grupo a cargo de un tal Chávez apodado "Chavitos".
Las reuniones las hacían en el jardín de la casa de Chavitos quien no
era muy versado en temas escultas por lo que enseñaba a los pocos lobatos
que tenía (unos 4 según recuerda César) esbozos elementales de escultismo,
practicaban algunos juegos semi-scouts y se les enseñaba el Libro de
las Tierras Vírgenes de Rudyard Kypling en un contexto básicamente urbano.
Es hasta que ingresa Ángel Iriarte como Jefe de Manada apoyado por el
Ing. Emilio Raz Guzmán cuando las actividades se vuelven más escultas
y comienzan a salir al campo.
A inicios
de 1939 ingresa a la Tropa del VII, la cual nunca antes había visto
y curiosamente no entra a ninguna patrulla en específico sino hasta
que conoce a Guillermo Pérez Olagaray (primo hermano de Germán, apodado
Doppy, en alusión al personaje de Walt Disney) que por aquel entonces
se encontraba como encargado (posiblemente era subguía) de la Patrulla
Búhos. Para el momento de su introducción a la Tropa ya no existían
ninguna de las primeras patrullas que tuvo el grupo (Garzas y Jaguares),
sólo existía la Búhos hasta que a principios de 1940 Germán Olagaray
deja su breve cargo como Subguía de la Búhos para fundar la patrulla
Rinocerontes en abril de ese mismo año.
A la cabeza
de la Tropa se encontraba Mario Alfonso de la Parra, quien fue el primer
y único jefe de tropa que tuvo César. Además tuvo como compañeros de
patrulla a José y Guillermo Ahuja, Eduardo Girón, Luis Barcón, a su
hermano José María y por supuesto a Doppy, a quien recuerda como muy
versado en técnica scout.
"A mi no
me tocó usar la pañoleta roja y nuestra camisola también era de color
gris como la de ustedes, sin embargo, para cuando salías de la tropa
ya la habías usado tanto que se había deslavado y tornado en blanca.
Durante todo un año Germán Olagaray y yo salimos todos los domingos
de excursión, lo cual sólo interrumpíamos para salir de campamento.
Normalmente nos veíamos a las siete de la mañana en Tacubaya para tomar
el tren a la Venta. . . fueron épocas muy buenas, muy brillantes".
Con la salida
de César y su hermano de la manada, ésta se desmembra al poco tiempo
y no es sino hasta 1948 cuando Germán Olagaray la refunda.
César hace
su promesa en el parque de la Lama el 18 de febrero de 1939, exactamente
el mismo día que pasa a Tropa, pues curiosamente se le había permitido
pasar sus pruebas aún siendo lobato, tomando el tótem de Búho Veloz.

Recuerda
que cuando los scouts rebeldes de la Asociación Escultista Mexicana
(entre ellos el VII) hicieron las pases con la Asociación Scouts de
México (en 1941) se presentó el problema de que ya había otro grupo
VII por lo que Mario Alfonso los retó a una competencia de técnica scout
para ver quién se quedaba con el número.
"Sin embargo,
cuando vieron el nivel de conocimiento y habilidad que por aquellos
años ya teníamos, los del otro grupo de plano se nos rajaron y nosotros
nos quedamos con los derechos".
Su pasión
por los libros comenzó cuando descubre algunos libros scouts que Mario
Alfonso de la Parra había traído de Inglaterra en 1938 cuando tomó el
curso de Insignia de Madera en Gilwell Park y en los que encuentra que
el escultismo tenía fundamentos teóricos y una estructura organizacional,
por lo que empieza a pedir por correo diversos títulos que le permitirán,
con el tiempo, convertirse tal vez en el mejor teórico scout de su época
en México y posiblemente de América Latina.
Allá por
1940, siendo ya subguía de la Búhos, Guillermo Pérez le encomienda la
tarea de instruir a los nuevos miembros que iban entrando en la patrulla,
tarea que poco a poco le va absorbiendo mucho tiempo y generando agria
frustración pues una vez que había pasado dos semanas enseñando a un
pietierno sus conocimientos de la vida al aire libre éste no volvía
al siguiente fin de semana, por lo que propone a Doppy poner por escrito
las pruebas para obtener la tercera clase. Acto seguido se aboca a realizar
lo que sin saberlo eventualmente se convertiría en el Manual scout.
En poco tiempo
realizó un pequeño manual de tercera clase, el cual en un principio
sólo pensó que serviría para pasar las pruebas de los pietiernos de
su patrulla, sin embargo, cuando se lo presentó a Mario Alfonso quedó
tan encantado con la idea, que le pide que mande a imprimir cien ejemplares
para toda la tropa y que los demás los venda con otros grupos, sin embargo,
necesitaba mandar a imprimir cuando menos tres mil ejemplares para que
el precio de cada manual fuera accesible por lo que requería de dos
mil setecientos pesos que por supuesto no tenía.
Apoyado por
Rafael Ulibarri consigue que su papá le preste la cantidad necesaria,
no sin un poco de recelo y dudas sobre el futuro de la inversión de
su hijo. En un inicio los empieza a vender de forma clandestina entre
todos los grupos que se lo solicitaban ya que el Consejo Nacional de
la Asociación sólo había permitido su uso para los jefes de ramas.
En
1945, a la edad de 19 años y apenas iniciando la carrera de ingeniería
química es nombrado Comisionado Nacional de Publicaciones, lo que automáticamente
lo coloca como encargado de Editorial Escultismo, como miembro del Consejo
Nacional y del Comité Ejecutivo de la Asociación. Asimismo, realiza
la primera impresión formal de Para ser scout.
En
los años subsecuentes César publica diferentes títulos que le permitirán
en poco tiempo convertirse en el autor scout más influyente en América
Latina. En 1947 publica Scout de segunda clase y en 1950 Scout de primera
clase, los cuales en 1953 agrupa junto con Para ser scout y así dar
origen al Manual scout. En su vida escribe y traduce más de doscientos
títulos no sólo de temas scouts sino de historia de México, zoología,
leguas prehispánicas, ingeniería química, etc.
César
es Caballero Scout y fue la decimotercera persona en recibir el Berrendo
de Plata (la primera fue Baden Powell), también se le otorgó en dos
ocasiones la Bellota de Plata, los cuales son los reconocimientos más
altos que otorga el escultismo nacional.
Sin lugar
a dudas el trabajo de César ayudó a definir el escultismo en México
durante los siguientes 35 años después de la publicación de Para se
scout, pero, para aquellos que han pasado por el Grupo VII no es difícil
reconocer en su labor parte del éxito que durante estos 67 años el escultismo
del VII ha tenido. Su trabajo ayudó a darle identidad a nuestro grupo
y el desafortunado cambio de adelanto que se sufrió durante toda la
década de los ochenta y las profundas manifestaciones de rebeldía que
en su momento manifestó el VII son reflejo de nuestras raíces en el
trabajo realizado por aquellos que nos precedieron.
"El éxito
del escultismo que a mí me tocó vivir sólo es atribuible a tres cosas:
al excursionismo, al campismo y a salir al campo, no hay ningún otro
secreto, con eso basta" .
César Macazaga
Ordoño

Raúl Delgado Aranda R.S.
Búho de las Nieves
Semblanza escrita con
base en una entrevista realizada a César Macazaga el 27 de abril del
2002, en el libro escrito por Arturo Reyes Fragoso, "De cómo Macazaga
llegó a ser nombre de manual", así como a lo plasmado en documentos
históricos que se encuentran en manos de Iván Guerra Villasana. Es importante
mencionar que cada vez resulta más difícil rastrear los primeros años
del grupo, por lo que a pesar de la amplia labor de Espíritu Azul por
documentar lo más posible fechas y eventos, algunos datos aún requieren
confirmación.
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