El
3 de abril de 1955, como parte de las actividades para conmemorar
el XX aniversario de la fundación del Grupo VII, el Clan Hernán
Cortés organizó el primer Maratón México-Cuernavaca.
Con furor de romper records (ya que entonces estaban en su apogeo
las carreras panamericanas), nos lanzamos a la Ciudad de Cuernavaca
antes de que el sol asomara por el Valle de México. En aquel
entonces yo era Jefe de Tropa del Grupo VII y miembro de su Clan.
Con
verdadero entusiasmo nos habíamos preparado con mucha anticipación
para este evento; yo había obtenido permiso del Jefe de Clan
para que participaran los Guías de Patrulla de mi Tropa. Los
entrené a conciencia, pues estábamos seguros de que
los equipos del Clan, por su experiencia y constitución física
serían muy difíciles de vencer.
El
Clan, por su parte, con su gran nivel y espíritu se sentía
tranquilo. Formamos para la carrera cinco equipos; tres de Rovers,
uno de Escuderos y uno de Guías, con un total de 13 participantes.
Los equipos se llamaron: Brandemburgo, Chaltecas, Patas Rajadas, Escuderos
y Guías.
El
equipo con el que yo competí fue sin duda el más fuerte.
Lo compusieron el Ing. Gerard Desvinges, en aquel entonces campeón
ciclista del D.F.; el Arq. Alberto Saavedra, campeón de natación
del D.F., el escultor Sergio Fernández, de gran experiencia
en este tipo de actividades, y yo. Nos sentíamos completamente
seguros de vencer. Los únicos que me preocupaban eran los Guías,
a quienes yo había preparado y conocía muy bien sus
posibilidades de éxito.
Desde
la salida, los Guías de Patrulla nos marcaron un paso tremendo.
A las 4 horas estábamos en la máxima altura. En el equipo
habíamos tenido problemas, alcancé a los Guías
cuando emprendían la bajada a Fierro del Toro. Cuando llegué
a Tres Marías me di cuenta del tiempazo que llevábamos;
por aquellos años el viaje a pie a Cuernavaca se hacía
en dos días. Luis Cuevas y los pioneros de esas excursiones
a paso scout lo habían logrado hacer en trece horas y nosotros
en doce.

Maratón México
- Cuernavaca
Imagen tomada de la revista Siete Azul de junio de 1958, año
4, número 9, primera época.
Cuando
llegué a la meta, con gran sonrisa de satisfacción me
recibió José Miguel Quintana, Guía de la Patrulla
Tigres, había llegado con un tiempo de seis horas cuarenta
y cinco minutos. Aún recuerdo sus palabras "Te lo dije
Viejo, hubieras corrido con los Guías". Después
me reconfortó el hecho de que mi equipo hubiera obtenido el
primer lugar por equipos. Por la noche hubo cena de gala en el Bellinghausen
y fiesta.
Se
habían roto todos los records, se había acabado con
todas las antiguas formas de llegar a Cuernavaca, pero lo que nunca
pensamos entonces, es que habíamos asistido al principio de
una de las competencias más fuertes y viriles del escultismo
en México.