Mi
madre siempre estuvo muy preocupada por mi anorexia desde que se me
quitó el pecho, según decía ella, por haber nacido mi siguiente hermano,
Sebastián, 13 meses y un día menor. "Se alcanzó", como diría Cruz
el caporal de la hacienda cuando una vaca seguía teniendo leche aun
ya nacido el siguiente becerro y por no haberla "secado" con oportunidad
durante la nueva gestación. Por eso le puso a mi primer caballo, un
morito, "El apetito".

Todo
el tiempo me estuvo llevando con endocrinólogos, salió con la angustiosa
idea de que estaba malísimo del metabolismo.
-¡Hay!
Doctor, mi hijo camina mucho, es scout sabe usted. Hasta Cuernavaca
se quiere ir a pie.-
-No
hay ningún problema señora, esté usted tranquila, nada más que coma
chocolates con regularidad. Para mejorar su metabolismo.-
Al
día siguiente mandó llamar al guía de los Rinocerontes:
-Óyeme muy bien
Germán, -le dijo mi mamacita,- un médico muy bueno le diagnosticó
a José Manuel que está muy enfermo del metabolismo. Tiene que comer
"muchos" chocolates porque está muy malo del metabolismo.
El sábado salimos
para Cuernavaca todo el grupo con el Jefe de Tropa Mario Alfonso de
la Parra al frente y los Rovers Cocoliso y Quiquiriquí de retaguardia
acompañados de un Búho. Por ahí del Pelón, cada vez lo subía con mayor
dificultad.
¡Abre más el compás
Silva!, -me indicó a gritos el jefe-. Yo separé cada vez más una pierna
de la otra, como me había enseñado la geometría el uso del compás
hasta que quedé rezagado y exhausto a 100 metros del cabús del Búho
que hacía la re-retaguardia.
Que abras mucho
más el compás ¡Silvaaaaa! -me repetía cada vez con mayor frecuencia
el hombrón desde más arriba de medio pelón- estás deteniendo a todo
el grupo, ya casi ni alcanzo a verte, apúúúúrleeeee pues. Por fin
desesperados se acercaron a mí el Jefe, el Guía y el Gran Jefe Pluma
Blanca Fermín Reygadas.
-¡A ver quítate
la mochila!, -indignados me espetaron a dúo Mario y Germán- ¡a ver
muchachos!, -dirigiéndose a gritos al grupo quienes de inmediato principiaron
a descender- ¡aprisa!, repártanse entre todos la mochila de este...
Silva. Era mi primera vez en un campamento volante y de pie tierno.
P'a médico -dijo entre dientes Manuel Mendoza Aranguren-, a lo que
Rodrigo Zajam levantó la ceja izquierda y sólo se puso más de lado
el sombrero. Y los guías hicieron que todos se comieran en ese preciso
momento, los 6 kilos de tablillas de chocolate Carlos V, amargo.

Ahora sí, camina
a nuestro mismo paso "Metabólico Chiflas" -me bautizó Germán Olagaray-
con la aprobación de Dompy, Guillermo Pérez Olagaray guía de la Patrulla
Búhos.
P´ madre, hasta
me tenían que detener de las ampollas para no volar.
José Manuel
Silva Olea "El Metabólico Chiflas" y entregado a Iván Guerra Villasana
durante la cena del 60 aniversario de fundación de la Patrulla Rinocerontes
el 4 de diciembre de 1999.